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EJERCICIO THANÁTICO
A Gonzalo Rojas y a ella, bien muerta, pero bien muerta, una noche de septiembre del 97.
La tentación
de aproximarme a su frenesí
desde esta ribera de la turbulencia
me obliga a sucumbir
en su palpitante y tierna carne
deliciosa
Persisto en este ejercicio
de ir a beber a su vertiente
al vacío de sus cuencas
y al delirio de conquistar
su oscura ciénaga
Acudo en desolada procesión
hacia el marmóreo altar de su embrujo
a su aroma fresco
Pero tórnase pesadilla en mí
su belleza
que conjugo para exiliar este afán
enfermizo
de respirar en su peligro
que es mi angustia
Y si apareciera de pronto
ornamentada y sublime
cabello mojado
su falda exigua y sus tacones cercanos
cojo esta Underwood de ocasión
y polidactílico
renuncio a este ejercicio
No respondo
de mi vicio de leer en ella
mi gran desamparo
Se pudre el hueso que soy
si me contengo.
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